Naturaleza y atribuciones de los Órganos Reguladores Coordinados en Materia de Energía

Luego de las reformas a los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia energética, el monopolio de PEMEX para la exploración, extracción, y demás actividades relacionadas con el beneficio de los hidrocarburos, se extingue para abrir paso a una nueva sinergia entre el Estado Mexicano, y las empresas particulares y/o productivas del estado precisamente con respecto a la realización de estas actividades; lo que sin lugar a dudas, se tradujo en un cambio de paradigma en cuanto a la manera en que nuestro país dispone de estos recursos naturales actualmente.

 

En este tenor, y por la singular trascendencia que conlleva instrumentar la participación de los particulares en cuanto al aprovechamiento de los hidrocarburos, es que el Estado Mexicano se vio inmerso en un reto no solo en cuanto al tema legislativo, sino también de administración pública, es decir, cómo hacer que el Poder Ejecutivo a nivel Federal tenga la capacidad técnica y económica, para interactuar en esta nueva dinámica de la industria energética, y la respuesta de la actual administración fue, aunado a renovar y dotar de nuevas facultades a distintas secretarías y órganos administrativos, crear nuevos órganos administrativos especializados en la materia, que permitieran al estado mexicano no sólo interactuar con los particulares sino también regular y vigilar el cumplimiento de la normativa en los distintos aspectos involucrados para el desarrollo de esta industria (ambiental, social, económico, o incluso recaudatorio); en este sentido se destacan 2 nuevos órganos administrativos, que, a criterio personal del suscrito, resultan ser los más importantes en esta dinámica de participación, y estos son: la “CNH” (Comisión Nacional de Hidrocarburos) y la “CRE” (Comisión Reguladora de Energía).

 

Ahora bien, estos órganos tienen la naturaleza de ser “Órganos Reguladores Coordinados en Materia de Energía”, fuera de la controversia doctrinal que generan por ser únicos en su especie, y poner en tela de juicio su autonomía con respecto de la administración pública centralizada, precisamente al encontrarse “coordinados” a la Secretaría de Energía, es importante destacar los aspectos positivos que este nuevo esquema trae consigo, como la transparencia, y el equilibrio que se busca entre precisamente la autonomía y la cooperación en aras de evitar caer en errores pasados provocados por concentrar todo el poder en un sólo órgano, y que este, por ser de carácter autónomo, termine por relevar en funciones incluso a los propios poderes del Estado.  

 

Por otro lado, no podemos dejar de observar que el espíritu de estos órganos, como su nombre lo indica, es el de regular técnica y económicamente la industria eléctrica y de los hidrocarburos, así como de coordinarse con los distintos actores de la materia como anteriormente se mencionó, y que, de conformidad con el artículo 4 de la Ley de los Órganos Reguladores Coordinados en Materia de Energía, el Poder Ejecutivo Federal ejerce sus facultades directamente a través de estos órganos.

 

Ahora bien, cada uno cuenta con las siguientes atribuciones; de la “CNH” se destacan: (i) Regular y supervisar el reconocimiento y exploración superficial, así como la exploración y la extracción de hidrocarburo, incluyendo su recolección desde los puntos de producción, hasta la integración al sistema de transporte y almacenamiento, (ii) licitar y suscribir contratos para la exploración y explotación de hidrocarburos, (iii) administrar, en materia técnica, las asignaciones y contratos para la exploración y extracción de hidrocarburos, y (iv) prestar asesoría técnica a la SENER. Asimismo, de la CRE se destacan: regular y promover el desarrollo eficiente de las siguientes actividades: (i) transporte, almacenamiento, distribución, comprensión, licuefacción, y regasificación, así como el expendio al público de petróleo, gas natural, y sus subproductos, (ii) el transporte por ductos, almacenamiento y distribución de bioenergéticas, y (iii) la generación de electricidad, los servicios públicos de trasmisión y distribución eléctrica, las transmisión y distribución eléctrica que no forma parte del servicio público y la comercialización de electricidad.

 

De lo anterior se desprende muy claramente la división de competencias entre la CNH y la CRE; por un lado, la competencia de la CNH se enfoca a la industria de exploración y extracción de hidrocarburos, mientras que por otro, la CRE se encarga del resto de las actividades relacionadas con llevar el producto final al consumidor, ya sea el hidrocarburo directamente o alguno de sus subproductos, así como de la electricidad, con independencia de la necesidad de abasto que se pretenda cubrir.

 

En este sentido, podemos concluir, que encontramos en dichos Órganos Reguladores Coordinados en Materia de Energía, a los verdaderos representantes del Estado Mexicano en esta multicitada sinergia de la industria energética, quienes serán los encargados de interactuar con los particulares en esta materia, fungiendo por una lado como contraparte en los contratos sobre hidrocarburos, y por otra, como los encargados de regular todas y cada una de las actividades de la industria, ya sea por medio de licencias, permisos, y/o autorizaciones; aquí encontramos entonces a quien dirigirnos en caso de buscar participar en esta creciente e importante industria.

 

Esperamos que esta información sea de utilidad. En caso de cualquier duda, comentario o información adicional en relación con el presente boletín, nos ponemos a sus órdenes en BGM Consultores Legales, al teléfono (614) 180-18-00, o correo electrónico: aguerra@bgmlegal.com

 

 

Lic. Alejandro Guerra Herrera.

Abogado Senior

BGM Consultores legales.